El deseo muy natural, entre la gente que se llenan del espiritismo, es el poder ingresar por sí mismas en comunicación con los Espíritus; esta obra está destinada a facilitarles el camino, haciéndoles explotar el fruto de nuestros largos y trabajosos estudios, por el hecho de que se tendría un concepto muy falsa, si se creía que para ser especialista en esta materia alcanzaba poner los dedos sobre una mesa para hacerla girar, o tener un lápiz para redactar.
La experiencia nos asegura todos y cada uno de los días en la opinión de que las dificultades y las vicisitudes que se encuentran en la práctica del espiritismo, tiene su origen en la ignorancia de los principios de esta ciencia.
El espiritismo hizo enormes progresos desde algunos años, pero los hizo más que nada inmensos, desde el instante en que ha entrado en la vía filosófica, por el hecho de que fué apreciado por las gentes ilustradas.
Hoy en día, no ya es un espectáculo: es una doctrina de la que ya no se rien, los que se mofaban de las mesas giratorias.

