También Esto Pasará: La luz del Mediterráneo y el arte de vivir
El dilema existencial en Milena Busquets: La aceptación del vacío
La obra maestra de Milena Busquets, También Esto Pasará, no se presenta como un simple ejercicio de duelo, sino como una profunda meditación sobre la persistencia de la vida frente a la inevitabilidad de la pérdida. El dilema central que impulsa esta novela es existencial: ¿Cómo se reconstruye el sentido personal cuando el pilar afectivo más importante -la madre- ha desaparecido? La narrativa arranca en un espacio sagrado y doloroso, el cementerio, donde Blanca debe confrontar no solo su ausencia física, sino la necesidad de encontrar una nueva arquitectura emocional. Este es un viaje desde el luto paralizante hacia una reafirmación radical de la existencia.
El gancho filosófico se encuentra en ese cuento chino transmitido por la madre, aquel que propone la frase «También esto pasará». Esta premisa inicial no es un cliché reconfortante; al contrario, funciona como un desafío intelectual y emocional. Busquets nos obliga a cuestionar si el paso del dolor es solo una promesa vaga o si implica un trabajo activo de resistencia y celebración. La novela plantea que el verdadero acto de supervivencia no reside en negar la tristeza, sino en honrarla mientras se reorienta la energía hacia los pequeños destellos de luz: las amistades, los cuerpos, los paisajes.
La delicada estructura narrativa de También Esto Pasará: De la intimidad al paisaje
La arquitectura de la trama es notablemente contenida, lo que, lejos de ser una limitación, se convierte en su mayor fortaleza estética. Busquets evita el melodrama explícito y prefiere un realismo íntimo donde el conflicto se gesta internamente antes de manifestarse en las relaciones externas. El verdadero antagonista no es un personaje o un evento dramático, sino la sombra persistente del vacío. La novela nos sumerge en los paisajes indómitos de Cadaqués; este escenario mediterráneo actúa como una musa y un espejo emocional.
El storytelling se desarrolla a través de una introspección pausada, casi cinematográfica. El conflicto evolutivo de Blanca no es una escalada dramática, sino un lento proceso de desaprendizaje del dolor para poder volver a aprender a vivir. A medida que el verano en Cadaqués avanza, la intensidad de la luz mediterránea parece reflejar la fuerza creciente de su espíritu. Las relaciones-sean estas con sus amigas o los hombres que aparecen fugazmente-no son incidentes narrativos; son puntos de anclaje necesarios para evitar que Blanca se disuelva por completo en el dolor.
Además, Busquets maneja magistralmente el ritmo de la memoria. La novela no avanza linealmente hacia una resolución limpia; más bien, salta entre la intensidad del presente (el verano) y los ecos melancólicos del pasado (la infancia con su madre). Esta técnica fragmentaria permite que el lector experimente el dolor como un fenómeno complejo y polifónico, donde las memorias buenas son tan vitales para la supervivencia como los momentos de desgarro.
La triple fuerza temática: De la pérdida a la resurrección
El peso del luto y la metamorfosis emocional:
La muerte de Blanca es el punto cero de la narrativa, pero no su destino final. El duelo se convierte en un motor transformador. Busquets presenta el dolor como una condición humana esencial, algo que debe ser atravesado y reconocido antes de poder sanar. La intensidad de este proceso permite al lector experimentar cómo los rituales del luto (el cementerio, las conversaciones repetidas) son necesarios para dar forma a la ausencia, pero insuficientes si no se complementan con un acto consciente de vivir plenamente el presente.
La reafirmación vital: Sexo, amigas y la urgencia del cuerpo:
Si la pérdida es lo que arranca la novela, la afirmación de vida es lo que la completa. Aquí es donde También Esto Pasará se distancia de ser una mera elegía. La resurrección de Blanca pasa por recuperar su agencia corporal y social. El sexo, las amistades femeninas (una poderosa subversión del luto tradicional) y la presencia de hombres en sus vidas son actos de resistencia contra el nihilismo que el dolor podría imponerle. Son pruebas de que la vida tiene una inercia irresistible, un pulso constante, incluso tras la partida más profunda.
El paisaje como personaje activo: Cadaqués, testigo indomable:
Más allá de ser un mero setting, Cadaqués es un catalizador narrativo. Su luz intensa y su carácter salvaje actúan como el reflejo físico del estado anímico de Blanca. El Mediterráneo no solo baña la escena; presiona sobre ella. La naturaleza indómita de este rincón español simboliza la resistencia intrínseca de la vida, un eco constante que recuerda a los personajes (y al lector) que el ciclo natural-nacimiento, plenitud y disolución-es la única verdad permanente.
Ritmo y profundidad: ¿Es También Esto Pasará para lectores de literatura íntima?
Para el lector sensible y reflexivo, También Esto Pasará es una obra de profunda resonancia emocional. Este no es un libro que recompense con giros dramáticos rápidos; su ritmo es deliberadamente pausado, casi meditativo. La belleza reside en la atmósfera creada por Busquets: ese olor a salitre mezclado con el peso del recuerdo, esa luz dorada sobre los adoquines de Cadaqués. Si disfrutas de narrativas que priorizan la calidad de la introspección sobre la velocidad de la acción, y si encuentras consuelo en la complejidad emocional más que en las soluciones sencillas, este libro te atrapará por su atmósfera inconfundible.
Sin embargo, es fundamental ser honesto con el perfil del lector. Si buscas una trama motorizada por conflictos externos (políticos, thrillers de suspense o dramas románticos rápidos), También Esto Pasará puede resultar demasiado lento o incluso hermético al principio. La intensidad reside en la micropolítica interna de Blanca: su lucha contra sí misma y el tiempo. Es un libro que requiere paciencia; exige que te sientes con ella, a solas, junto a la luz del Mediterráneo, para entender cómo se siente ser vulnerable ante la inmensidad del cambio.
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¿Qué es más difícil de aceptar: el dolor en sí mismo o la inevitabilidad cíclica de su paso?

