El estilo de escritura de Migoya es directo y sin tapujos, lo que puede resultar incómodo para algunos lectores. Sin embargo, esta crudeza es necesaria para transmitir la realidad de la prostitución y para hacer reflexionar al lector sobre un tema que a menudo se aborda de forma superficial o sensacionalista.
«Todas Putas» es un libro que invita a la reflexión y que muestra la complejidad de un tema que a menudo se aborda de forma simplista. A través de sus relatos, el autor nos hace cuestionar nuestras propias ideas preconcebidas sobre la prostitución y nos invita a mirar más allá de los estereotipos.



